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sábado, 6 de febrero de 2016

Todo se revela



Respiro lentamente, como queriendo atrapar el aire dentro mío.
Te siento en la piel, infinito. Me ahogo en besos, inconscientemente.
Tus manos me recorren y se desliza tu presencia en mi mundo.
No hay tristezas ni distancia que arruine el momento.
Sólo un remolino de sentimientos arraigados muy profundo.

Y es en este juego de estelas y almas renuentes que lo sé.
Tu mirada siempre me sonríe.
Un susurro se cuela en mi tiempo acartonado,
consumido por la rutina interminable.

Nada duele; ni siquiera el penar más grande.
Aunque no estés conmigo y conmigo no te tenga.
Te aguardo escondida en paraísos recreados en soledad.
Te espero con una felicidad indómita que no cesa.

¿Por qué?

Mientras escribo, todo se revela.
Y la respuesta suprime a la pregunta.