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jueves, 24 de diciembre de 2015

Decírtelo



Estas palabras te las dedico a vos.  Si, a vos, mi amor platónico; aquel que nunca escuchó mis sinrazones, mis  versos pequeños y repetidos. Sé que para tu querida conciencia no significará de mucho lo que aquí escriba. Que tal vez nunca lo leas, que quizás mi texto sea ignorado por completo. Pero lo necesito para desahogarme y sacarme un peso de encima. Necesito expresarlo todo para poder respirar con más calma.
Te quise desde que supe que unos ojos tan oscuros como los tuyos podían despertar las vergüenzas más inmensas. Temblaba toda de sólo tenerte a mi lado. Apenas salían los sonidos de mi boca.  Cuanto más me gustabas, más imposible se hacia el acercarme a vos.
Te veía tan lejano; tan absolutamente distante. Quería tomar tu mano, cobijarme en tu abrazo, acariciar tu pelo desordenado…en verdad deseaba sentir un beso de tus labios.
Pero eso quedo oculto en mi imaginación. En idealizaciones absurdas.
No me animé a confesarte mis sentimientos. Tuve miedo; terror al rechazo, a perderte. Creo que esa es la principal razón por la que decidí escribir esto. Aunque duela, aunque uno sienta que el mundo se viene abajo, que la tristeza lo domina todo. Aun cuando el resultado sea nefasto. Es mejor decir lo que uno siente, siempre. No hay que quedarse con la duda. Con la eterna pregunta de ¿qué hubiera pasado si…?

No cometan el mismo error por favor; la realidad a veces puede ser distinta a como la imaginamos.