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lunes, 24 de agosto de 2015

Despedida


Es difícil decirte adiós. Entender que ya nada puede hacerse para verte de nuevo. Quisiera retroceder el tiempo; detenerme en ese instante en el que tus ojitos se perdían en el horizonte, buscando quien sabe que destello de luz. Me gustaría recuperar aquel minuto fugaz en el que te perdías en medio de las sombras nocturnas. Nunca dudes de que te quise con el alma entera. Pero tanto cariño no fue suficiente para retenerte a mi lado. Duele. Y es un dolor que va a tardar mucho en sanar.

Gracias por ser la compañera más querida de mi mundo. Por regalarme pedacitos de cielo en medio de tanta soledad. No voy a olvidarte jamás. Ni en el más absoluto de los silencios.

Tu locura, tu amada locura va a permanecer en mi recuerdo para toda la vida. Mi brisa adorada. Mi sol.

Anatole France: “Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida.”