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viernes, 8 de agosto de 2014

Cuando el alma espera


Ella es marea intermitente. Es oscuridad impenetrable.
Su voz construye la letanía de un tiempo diferente.

No anhelo otra cosa más que perseguirla entre sombras funestas.
Admiro su deseo voraz, su constancia infinita.

Quiero respirar el aire de su melancolía.
Necesito acallar su angustia terrenal.

Encerrarme en su escondite de sueños imposibles.
Atraer a los fantasmas de su memoria, 
convertirlos en parte de mí.

Sólo en este minuto de presencias ajenas, 
arrebatarle su esencia.
Ahogarme en fugas de luz y estelas.

Y en un rincón efímero, desdibujarnos el uno al otro.

Amar el vacío inminente. La soledad serena.
Desvanecerse sin mirar atrás.

Todo esto pienso, todo esto escribe mi mente confusa.
Cuando el alma espera.