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martes, 2 de septiembre de 2014

Platónico

Los pequeños rayos de sol despedían a la tarde una vez más. Nos detuvimos juntos a contemplar la misma calesita de siempre. Formas, colores y sonrisas infantiles se deslizaban en una danza interminable. Empezamos a hablar, a pesar del tiempo transcurrido y el reflejo gris en nuestras cabezas. Descubrimos, con algo de sorpresa y ternura, lo parecidos que somos. Nos reconocemos en aquellas cosas que nos confunden y nos diferencian a la vez. Guardo silencio por unos escasos segundos  y aprovecho para observarte mientras tus ojos se pierden en los caballos alados que ríen al compás de la música ruidosa y distante. Al volver atrás, me doy cuenta de que en verdad te amé. Fue un amor de esos que uno se calla por miedo. Un amor que no tuve el valor de confesar. Pero no por eso menos importante que el resto. Rápidamente, mis pensamientos retornan al mundo actual. Sé que no tengo derecho a imaginar un beso o siquiera una palabra de afecto. Es tan absurdamente tarde. Las elecciones del pasado definen lo que somos hoy y no hay forma de regresar a aquel lugar, a aquella hora donde debí mirarte a los ojos, olvidarme de los nervios imposibles y dejarme llevar por mi arrebato adolescente.
Recorremos el parque, sumergidos los dos en memorias lejanas.
-¿Sabes que es lo más irónico de todo? Nunca pude oírte cantar…nunca tuve la oportunidad.
Me sonreíste por unos momentos y luego desviaste tu vista al suelo, taciturno. Como aquella primera vez que te vi hace ya tantos años.
-A lo mejor todavía es posible remediarlo.
La voz ya no sonaba tan clara como en mi juventud. Pero conservaba cierta dulzura de antaño. Las palabras y una melodía conocida comenzaron a escapar poco a poco de mis labios. Nos quedamos solos. Suspendidos en una confesión silenciosa; detenidos en un sueño fugaz y compartido.
Mientras tanto, la luna asomaba y minúsculas luces iban inundando despacio el cielo nocturno.
-Gracias. Tenés una voz hermosa, de verdad.
Sólo atiné a mirarte de nuevo y a decirte adiós. Al final comprendí que mi cuenta pendiente había acabado.
Y me fui. Convencida de que fue simplemente un amor platónico, de esos que es mejor atesorar en el fondo del corazón.

4 comentarios:

  1. Que hermoso, una historia mágica, que me encanto.
    Una historia que puede ser tan real, cuanto hemos callado ese amor y a cuanto en el paso del tiempo nos ha pasado la cuenta de no haber hablado ese momento, una historia realmente que refleja mas de una historia.
    Un saludo enorme y un abrazo

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  2. Ohh!! Un relato supertierno y jo, me encanta!! De verdad :) Yo también debí dejarme llevar por mi arrebato adolescente una vez... ahora él está con otra y yo soy una amiga más. En fin, como dicen por ahí, hay más peces en el mar ;)
    Un abrazo y pásate cuando quieras :3

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  3. ay <3 no se como es posible identificarme tanto con lo que escribes.

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