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lunes, 20 de mayo de 2013

Distintos


 Compartimos las estrellas en ese momento olvidado por el mundo. Fue en aquel entonces que el cielo se convirtió en un espejo fugaz e intermitente; en un reflejo atroz de nuestras almas.
¿Vas a estar ahí? ¿Puedo confiar en que, sin importar lo que pase, tus ojos van a mirarme siempre con esa inocencia tan tuya?
Sabes muy bien como odio las convenciones sociales, todo aquello que los demás dicen debemos hacer. Como si alguien pudiera dirigir tu vida de manera sistemática y uno, guardando silencio, acatara todo con absoluta naturalidad. Es demasiado cruel e inhumano sabes…
¿De qué sirven los sueños si vamos a callarlos y a ocultarlos para ser igual que el resto?
Necesito vivir, gritarle a los ciegos de corazón que la vida tiene una profundidad inconmensurable; va más allá de lo que pretenden hacerles creer.
Se desvanecen los amaneceres y la oscuridad se acerca, marchita.
No puedo esperar.
Dame tu respuesta ahora, antes de que se acabe la oportunidad de escribir nuestra propia historia.
Necesito una señal incoherente; saber que este sinfín de soledades que me genera tu ausencia puede llamarse amor.
No me quites la esperanza todavía; esa posibilidad infinita de decirte cada día que no nos equivocamos cuando tuvimos la trillada idea de cambiar y ser distintos.
Me desconcierta tu silencio. Detesto tus contradicciones, tus estructuras inútiles.
Sé que es complicado y difícil que entiendas mis pasos; mi mente es un completo desastre. Estoy arruinado, resquebrajado y perdido.
Si, lo sé, mi autoestima no es de las mejores. Aún así, lo intento.
Por primera y única vez.
Sonreíme con ternura, aún cuando pienses que estoy loco. Haceme creer por un minuto que tus pensamientos se condicen con los míos.
Sólo por un breve instante…quiero sentir que alguien puede comprenderme de verdad.

Por favor.