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sábado, 28 de abril de 2012

Ya es hora


Lo supo en aquel segundo imperfecto de una hora cualquiera. O tal vez la respuesta se le fue colando poco a poco en sus pulmones, en cada uno de sus sentidos. Quizás las ideas y los sentimientos se le entremezclaron en esa confusa relación de los latidos y el ayer. Cuando esos ojos desconocidos se perdieron por una fracción de segundo en los suyos, pudo comprender que algo no funcionaba. Fue como si todo empezara de nuevo; se creía un extraño mirando su propio reflejo. ¿Qué era lo que, con tanta rabia, le nublaba su absurda y complicada razón?. No lo sabía.
Entonces, en pocos meses la vida se volvió un espejismo de su corazón alicaído. Días y días imaginando una sonrisa dedicada sólo a él; una mirada que le repitiera en silencio lo mucho que lo necesitaba. Noches anhelando al soñarla, que esa candidez que despertaba en su interior fuese cierta, verdadera, y no un engaño de su mente febril.
Lejos y cerca. Oculto, intentando atraerla hacia la luz intermitente; buscando alejar de la oscuridad a su alma distante y vacía.
“Quiero estar al lado tuyo” 
“Quiero esperarte siempre… olvidarme del resto del mundo en tus labios” 
 Tantos te quieros invisibles, tantas emociones confluyendo en su ser, reprimiéndose dolorosamente a cada momento.
 Decírselo...

 Decírtelo, hoy. Estás a escasos centímetros, desviando tu vista a cielos y paisajes diferentes. Fuera de mi alcance. No te conozco lo suficiente, incluso puede que me arrepienta en el futuro. La incertidumbre me desconcierta, renace mi inseguridad. A lo mejor estoy completamente loco y esta probablemente sea una humillación más entre tantas otras. Pero a pesar de eso, respiro hondo. El aire, el viento o quien sabe que extraña sensación de esperanza me conducen a vos. Siempre a vos. 
Te miro, como aquella primera vez que te cruzaste sin querer conmigo. Ya es hora.

martes, 10 de abril de 2012

Es tu beso y el hoy


Surcando las calles, los pétalos oscuros y marchitos.
Temblando sinceros, los labios en tímidos rincones de luz.

Dulzura implacable que gobierna mis noches sin memoria.
Encantadora tu voz que recorre las distancias para hallarme.

El tiempo y su reflejo nos desconocen, ignoran nuestro sentir.
Penares que se despedazan en pisadas y nuevos aires.

Imagino un mundo vivo, vacío de lastimosas sonrisas.
Donde vos y yo crucemos las miradas, lejos de la hipocresía.

Latidos, silencios, palabras no dichas.
Amor que renace en almas distintas, en los dos.

Te quiero. Es tu beso y el hoy.
Nada más hace falta.