Seguidores

lunes, 31 de octubre de 2011

Amarte


Mis alas estaban rotas.
Sin brillo alguno el cielo y mis pasos, perdidos en el viento.

Mis sueños, escondidos en fríos remolinos de hojarasca.
Sumiso, esperaba el tiempo; ausente en desesperanza.

Cristales de luna aguardando expectantes en el alma.
Agónica armonía desvelando mi inservible razón.

Entonces.
Sólo en aquel entonces.
Tuvimos que encontrarnos en ese ayer.

Atravesar miles de oscuridades y vacíos.
Hasta hallarnos en ese momento.

En el que no hubieran dudas, ni pesares, ni abismos.
En el que esas dos palabras borraran la tristeza y la soledad.

Dormís, ajeno a todo. Mientras me abrazas, el amor nos acaricia los labios.
Sonrío sin que me veas.

El sentimiento no miente.

Te amo.

Y en silencio te lo repito una vez más, en un susurro que te llegue sólo a vos.

martes, 25 de octubre de 2011

Ajenos

Las horas del reloj se atrasan y disuelven lentamente ante su ausencia.
Mientras, simulo vivir una vida que no es vida sino estoy a su lado.

Creo en sus sonrisas, sus besos, sus palabras.
Y al mismo tiempo, aún tengo dudas de que sea cierto.

¿Por qué?

En la penumbra puedo percibir su silencio.
Aquel esbozo de amargura en la comisura de su boca.
En sus ojos distantes y ajenos a la realidad.

Quisiera hallar una señal de que puedo entender su alma.
Misterio.
Siempre tan lejos de mí...
Tan invisible.

No quiero perderte.

Acaricio su rostro. Le digo al oído "te amos" de mil maneras,
todas ellas diferentes.
Espero, con la paciencia de la soledad.

Pero lo sé.
Muy en el fondo lo siento y esa verdad me aterra.

Ya no es amor.

Nunca lo fue.

jueves, 13 de octubre de 2011

Luna mía

En murmullos crepusculares, los destellos renacen silenciosos.
Ya no importan. Carecen de sentido completamente.
Todas aquellas lágrimas derramadas creyéndome olvidada en la oscuridad.

Brillan más que nunca. Con una intensidad nueva y azul.
Miles de luces desperdigadas por el cielo nocturno;
estelas y cometas anhelando encontrarse.
Como lo soñé siempre, bajo lluvias intermitentes
en otoños errantes y primaveras ajenas.

Distancia. Tiempo que no alcanza.
Y aún así...los escucho en medio de la soledad.
Nuestros latidos.
Nada ni nadie puede acallar sus sonidos.
Al unísono, revelan más de lo que nuestros labios dicen.

Lo que somos y seremos.
Besos y sonrisas que se suceden en el tiempo.
Certezas que se funden en innumerables recuerdos.
Como lo soñé siempre, sumergida en pesares
entre hojas secas y flores marchitas.

Luna que florece. Luna mía.
Amor correspondido.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Escribir hasta el final...


Ensoñación de quien siempre quiso volar muy lejos.
A un sitio sin lágrimas y sin sombras.

En un suspiro gris, me pierdo en la pesadilla de este infierno.
Queriendo hallar ese anhelo que permanece oculto en mí.

Amo las palabras y los sentimientos reflejados en un claro de luna.
Quiero lo que no tengo. Aquello que no soy capaz de lograr.

La felicidad de una vida efímera, vivida intensamente;
llena de los riesgos y arrebatos de un soñador.

Deseo el dolor y la locura de la poesía,
plasmada en papeles de mil colores diferentes.

Y sin barreras, recorrer el infinito silencio.
Hallarme. Hallarlo entre la gente.

Ese sueño de escribir hasta que deje de latir el corazón.
Hasta que el cuerpo sea sólo oscuro polvo.

Escritura en paz absoluta. Con melodías cubriéndome el alma.
Con la sonrisa reflejada en lo que adoro.

Un verso, un poema.

Un amor.