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jueves, 24 de febrero de 2011

Final

Me gustaría perderme.
Sólo por unos minutos.
Alejarme de lo que debo ser.
De los lugares a los que no quiero pertenecer.
Incomprendida. Sin destino cierto ni plan armado.
Te extraño.

Recordar y olvidar. Dos mitades que se buscan
y se desencuentran a cada momento.
Que en vano se necesitan y huyen a la vez.
Me hacen falta tus lágrimas, tus sonrisas, tu alma.
Esa que nadie distingue; sólo yo.
Te sueño.

Noche vacía. Sin fantasmas ni espectros.
Sin miedos terrenales.
Simple oscuridad que agoniza, sin respuestas.
Te espero.

Me consumen los esquemas, los altibajos,
las preguntas.
Te miro.

No me ves.
Mi corazón, no estás conmigo.

Final.

jueves, 17 de febrero de 2011

Aquella vez...

Aquella vez...
cuando tus manos acariciaron mi cara,
la primera ilusión me invadió el alma.

Mis ojos brillaron diferente,
la monotonía se esfumó entre las sombras.

Y quise en silencio que el momento durara eternamente.
Que nunca llegara el anochecer.

Simples palabras se desprendieron de tus labios.
Inexplicable el sentimiento.
La fuerza que nos unía, aún en soledad.

Siempre invisible. Hasta que me notaste entre la gente.
Entonces, las lágrimas se desvanecieron dentro mío.

No era alguien más; sin querer acabaste con la agonía presente.

Ahora...
los versos poco a poco me traen el recuerdo escondido.
La brisa arrastra los pétalos de un ayer.
De un amor perdido, de aquella vez...

Cuando eramos uno.

domingo, 6 de febrero de 2011

Y el amor viva todavía...

“Nunca hay que dar por sentado que está todo logrado. Que todo lo que nos rodea es perfecto y sin mancha. Nunca hay que pensar que el amor permanece inalterable, que no es necesario hacer nada para mantenerlo una vez que lo conseguimos. Es mentira. El amor nunca se consigue, se obtiene, se gana como si fuera un trofeo; nunca es una cosa más en la lista. Errónea esa percepción. Se lucha día a día, hora tras hora. Son cosas tan mínimas las que se necesitan para que la luz del amor no se desvanezca. Para que el corazón siga latiendo al mismo tiempo que otro corazón. Tan minúsculas e imperceptibles, que alguien cegado por la perfección aparente no las notaría.
Simplemente basta con perderse en cada beso como si fuera el último; recordar con la misma dulzura cada sonrisa de la persona amada, como si fuera la primera vez...
Amar sin pensar en el hoy, en el mañana, en el después.
Saber apreciar el sentimiento, tiernamente revelado en cada palabra dicha, en cada gesto querido en silencio.
Olvidarse de todo lo que debe ser. Construirlo todo desde el principio en cada nueva oportunidad, siempre.
Abrir la mente, vivir. Huir por un momento de lo que dicta la razón, dejarse guiar por el alma. Por algún arrebato loco y soñador.
Sentir en el cielo, en el viento que va y viene, a la esperanza.
Quizás así, las lágrimas cesen; se apacigüe el dolor.
Y el amor viva todavía, aunque parezca terminado."