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jueves, 30 de diciembre de 2010

Nunca fue mía...

Todo parecía perfecto.
Bello espejismo, adorada ensoñación.
Tus abrazos, tus besos.
Tu amor.
Sutil engaño de la vida.

Silencio. No tengo nada.
Oscuridad. Quebranto. Lágrimas.

Y tus palabras odiadas, retumban dentro mío.
Todo va a estar bien.
Tal vez. Quizás, algún día...
Pero, ¿y ahora?

¿Qué hago con el dolor que me carcome el alma y el cuerpo?
¿Qué hago con este loco desvalido que muere en cada latido?
Duele mi amor. Duele demasiado.

Lejos, muy lejos el uno del otro.
Tarde para volver a empezar.

Sólo me quedan los retazos de un ayer feliz.
Sólo el estúpido impulso de quererte conmigo.
Ausente, me pierdo en la incertidumbre del mañana.

El sentimiento se aferra a mí. Intenta no desaparecer todavía.
Pero, ¿cómo podría resistir?
Tarde. Lejos.
La realidad me golpea, inevitablemente.
La ilusión, hecha añicos.

Nunca nos pertenecimos. Nunca fuiste mía.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

I lost my soul somewhere...

Alma absurda, sumergida en angustias terrenales.
Ayer. Hoy. Toda la vida.

Ineludibles caminos me conducen a sitios lejanos.
A mi otro yo.
Ese ser invisible, adormecido.
Opacado por la aparente normalidad.
Aquel incomprendido que, sin querer,
se encuentra en búsqueda permanente.

Atento al hallazgo de una fuerza distinta.
De una mirada que no pretenda nada.
Sólo ver más allá.
Vislumbrar la esencia, lo que todos ignoran.
La tristeza escondida detrás de la sonrisa intermitente,
muerta, nula.

No me sueltes la mano. No me dejes en soledad de nuevo.


Mi otra voz se eleva. Resiste, aún cuando intentan acabar con su murmullo.
Palpita intensamente en medio de la oscuridad eterna.

Deseo, en silencio. La libertad de soñar con un paraíso propio.
Ajeno a la hipocresía mundana.
Un lugar donde el vacío no reprima más al corazón.
Pero, ¿dónde?

¿En qué lugar imperfecto se perdió mi alma?

¿Dónde está el amor que no duele?