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jueves, 30 de septiembre de 2010

Tuya

Soñando despierta.
Anhelando una sonrisa al final del camino.
Una esperanza lejana que no vislumbro entre las sombras.
Vos. Y los besos inexistentes.
El amor que en silencio dejó de ser.

Una triste pregunta que resuena en mi corazón.
Una respuesta vacía que se desdibuja en el alma.

¿Qué fue de los días juntos, de las miradas tenues,
de las melodías desconocidas que en serenidad compartimos?

¿Qué habrá sido de las lágrimas que borraste de mi cara,
de los paseos por cualquier lugar, aún bajo la lluvia incesante?

Solitarios. Ajenos.
Lejos el uno del otro.
Perdidos en nuestros propios mundos.

Y el olvido que a veces me llama.
Que prefiero eludir por un rato.

Y entonces lo permito. Los recuerdos vuelan libres.
Viven aún en la agonía imperceptible de la noche.

Soñando con un paraíso distinto…sin ángeles grises ni cielos….
Sólo un día más en la soledad de la oscuridad eterna.
Donde puedo amarte todavía, sin que nadie lo sepa.
Donde soy simplemente…

Tuya.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Melancolía de un sinsentido...

Palabras oscuras, pequeñas, dispersas en el aire.
Palabras que amo y que no son mías.
Soledad.
LLuvia y desencanto eterno.

Como siempre, espero al anhelo en silencio.
Pero no t das cuenta.
No lo ves. La ceguera sin retorno habita tu alma.

Y la tristeza infinita que crece sin detenerse.
Inevitable.
Sonreír. Continuar.
Aunque por dentro todo se derrumbe.

Palabras que ansío escuchar, que ruego se desprendan de tus labios.
Lágrimas. Agonía y un vacío que quema.

Palabras. Versos. Poemas.
Nada tengo.

Melancolía de un sinsentido.
Y un adiós.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Solitaria

Lejos...irme lejos, ajena a todo.
Al pasado, a la vida de antes.
Sentir que el olvido es una bendición
para mi corazón roto, perdido por tu ausencia.
Renacer en otra parte, en otro lugar marchito.
Recuperar mi voz, mi paz.
Volver a la mirada que ya no tengo, que se desvaneció
en el silencio nocturno.
LLanto en soledad; vacía.
En tristeza infinita adormecida.
Aguardando. Tu mano que me salve del abismo alma mía.
Nada. Nadie.
Sólo una luna que me observa desafiante.
Lejos. Muy lejos.
Distante y sin sonrisas.
Pálida y muerta; en perfecta agonía.
Y aún así...sabiendo que todo terminó.
Que tu amor destrozó lo que creía ser.
Continúo en esta vida.
Lejos, muy lejos para siempre.
Ya no pienso llorar; demasiadas lágrimas negras
se diluyeron en la oscuridad.
Decido. Me sumerjo en un mañana incierto.
Solitaria.