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jueves, 29 de abril de 2010

Cerca tuyo...invisible sin querer

Sentimientos locos, odiados y amados a la vez.
Señales que aguardo y desaparecen a mi alrededor.
Despiadada ironía del silencio marchito;
del viento que se cruza en mi camino y no escucha mi voz.

Oculto mis inseguridades, me callo mis tristezas.
Y tras una máscara hipócrita,
detrás de una falsa felicidad
anhelo una palabra que me reconforte,
que me devuelva la esperanza.

Y es en tu mirada distante, en tus sueños lejanos,
que surgen los enigmas que no logra descifrar mi corazón.

¿Qué ven tus ojos que yo no distingo?
¿Qué misterios encierra tu alma perdida en la melancolía nocturna?

Callados, permanecemos los dos; ajenos.
Envueltos en soledades y desilusiones.
Mientras intento inútilmente descubrirte entre la luz y la oscuridad.

Sólo por un segundo, mirame, oíme.
Estoy acá, cerca tuyo...invisible sin querer.
Sólo por un momento ¿podrías olvidarte de todo y todos?

Sólo por hoy...¿me dejarías amarte?

jueves, 22 de abril de 2010

Dilema


Confusos sentimientos, palabras arrojadas al viento.
Mas sin respuestas me encuentro; sólo simples silencios.

Suspiros que no dejan ser ni estar.
Angustias inútiles, sin causas visibles.
Pensamientos olvidados en amaneceres distantes;
en dudas y trampas que se entrecruzan.

Todo se desvanece en oscuridades que resurgen,
que se dispersan en las horas negras del desvelo.
Fuego en el alma que no cesa de arder; que quema
en noches de absurdo quebranto.

Anhelada y odiada contradicción
que impregna temerosamente el aire que respiro.
Señales. Certezas. Pasiones y agonías.
Y un mirar sereno que fugaz me sorprende.

Incertidumbre incoherente; perdida en sin razones,
en aturdimiento permanente.
Infinitos caminos. Posibilidades distintas.
Y una única elección.

¿Quién?

Dilema del corazón.

martes, 13 de abril de 2010

Sólo en la inconciencia de este amor...


Y en susurros repito tu nombre.
Mientras el sueño se adueña poco a poco de mí.
Oscura noche, que invade cada rincón desierto.
Luna dulce de papel, que brilla eterna en soledad.

Y el tiempo se acorta cuando cierro los ojos.
Los anhelos resurgen, tímidamente me llaman.
Olvido las amarguras, los caprichos sin sentido.
Y en el silencio errante, con paciencia infinita te aguardo.

Es en ese minuto, en ese preciado instante
en que tus labios besan mis labios,
que las lágrimas abandonan sigilosas al alma.
Es en ese momento distante, en el que estás cerca de mí
que las barreras que encierran mi verdadero yo parten al exilio.

Entonces lo decís despacio...
y las emociones estallan dentro mío como si fuera la primera vez.
Un te amo y el sentimiento florece en mi piel.
Borra el dolor de lo que nunca fue, de tristezas y desencantos.

Sólo perdidos en la inconciencia de este amor,
la felicidad podría estar cerca.

Sólo basta esa posibilidad incierta para sonreír.

sábado, 3 de abril de 2010

La última prosa


Escribo, antes de que todo termine.
Con la convicción aparente de quien
ya no tiene esperanzas.
Perdido en una agonía que no cesa;
encerrado en las miserias de mi alma.

Esperando una luz, una estela en el mar inmenso.
En vano, como antes, como siempre. Porque únicamente
la soledad me acompaña en el silencio.

Me callo lo que debí decir hace tantos años.
En la oscuridad dominante, dominado permanezco.
Oculto en los desvelos vacíos; llenos de nada.
Buscando una sonrisa al final del camino.

Condenado por mis pensamientos, mis sentires.
Castigado por desamores guardados en mi memoria.

Ajeno a todo, lloro lágrimas que ya no existen.
Mientras la luna intenta con dulzura llevarse mi dolor.
Me olvido de lo que fui, de lo que nunca seré.
Simplemente me queda el anhelo de soñar y renacer.

Es la última prosa que revela mi mente.
Las últimas palabras que señala mi corazón.
Y así, sutilmente engañado por el tiempo irreversible
contemplo el último amanecer de un nuevo día azul.