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martes, 23 de febrero de 2010

Dream in the moonlight...

Dicen...dicen que el amor tarda, pero llega. Como una suave brisa que nos roza la cara por sorpresa. Quiero creer que es verdad. Que la posibilidad de lo incierto, de lo inesperado puede quebrantar la monotonía de días y noches iguales que se suceden en silencio. Camino envuelta en mis soledades; pienso en la vida que pasa a mi lado tan fugaz, irreversible. Me gustaría poder cambiar tanta amargura por una sola sonrisa; sólo una.
Pero es imposible. O tal vez no; quien sabe.
Lo siento tan distante, tan lejano. Quisiera que, por sólo un segundo, mi voz interior atravesara sus pensamientos. Que llegara a su corazón el llamado del mío que no cesa de buscarlo. Mas no me escucha. Mis sentimientos no lo alcanzan.
LLuvia. Las lágrimas se confunden con la lluvia. Así es más fácil. Nadie nota mi tristeza, ni mis ojos enrojecidos.
Quizás algún día piense en mí...quizás...no. Esa probabilidad resulta tan inverosímil que parece una fábula; una mentira inocente para apalear la agonía de lo que nunca fue.
Espero, en la penumbra crepuscular, con los árboles mudos de testigos. Acaso tenga suerte y me lo cruze. Soñar no cuesta nada. Sin embargo, lastima profundamente.
El desamor es una de esas experiencias que uno preferiría evitar, eliminar de la faz de la Tierra. Pero no se puede. Es inevitable que pase. Lo único que queda es continuar; olvidar y seguir.
Basta. No puedo hundirme en desconsuelos sin remedio. El vaivén de las hojas me devuelve a la realidad. El sueño absurdo se termina. La luna y yo nos reflejamos en un espejismo de agua.
Respiro hondo. El tiempo está cambiando. Una mirada distinta se pierde en la mía.
Lo dicen y debe ser verdad. El amor tarda, pero llega.

"Dream in the moonlight"

martes, 16 de febrero de 2010

Secreta melodía

La escucho atentamente.
Una melodía que cruza en manos del viento las calles;
que interrumpe el silencio triste, oscuro.

Y toda la magia de la noche invisible renace.

La armonía es perfecta; las notas nos unen en
miradas,gestos, palabras.
Y aunque estemos lejos, tus ojos vislumbran mi sonrisa.

En la brisa sentimos la presencia del otro.
Es este sentimiento secreto que viaja ansioso,
confundido entre nubes, estrellas y cielos.

Poco importan las distancias en este momento.
Porque el sonido, con serena dulzura, nos envuelve.

Estamos cerca. Tanto, que puedo acariciar tu pelo.
Tanto, que tus manos borran mis lágrimas perdidas.

El tiempo se diluye despacio;
tiernamente entre la sombra y el alma.

No es una vana ilusión. Es tan real como
la luna azul. La misma que nos acompaña siempre a los dos.

Un suave murmullo de piano... unos versos...
y un amor.

martes, 9 de febrero de 2010

Hasta hoy...

Sólo hasta hoy te esperé...
No más tardes recordando tu nombre, tu rostro, tu voz.

Me cansé de creer en ilusiones invisibles,
de soñar con imposibles.

Se acabaron las tristezas,
el vano intento de acortar la distancia entre los dos.

Se terminaron las noches vacías,
de soledad absurda y lágrimas al viento.

Quiero alejarme de los lugares compartidos,
amados en penumbra. Del cielo oscuro que duele todavía.

Quiero olvidarme de tu agónica presencia.
Eliminar el tiempo malgastado en tu mirada imperfecta.

Sólo hasta hoy te esperé...
Ahora me quedan los restos de lo que fui.
Y la promesa de lo que vendrá.

Mientras la brisa cálida cierra mis párpados,
acaricio los pétalos de alguna flor perdida.
Pienso en el mañana, sigo adelante.

Se interrumpió la película dorada,
el final feliz, encantado.

Ha concluido el ficticio romance.
Ya no late el corazón roto.

jueves, 4 de febrero de 2010

Tiempo muerto....quizás, tal vez.

Es uno de esos días en los que hasta el tiempo mismo se confunde. LLueve. Sale el sol. Llueve de nuevo.
La humedad pegajosa asfixia el aire que me rodea. Y la monotonía de una despedida se repite. Sin embargo, me distraigo en otras cosas, como siempre. Leo un poco a mi querido Neruda, escucho música, escribo. Escribir, escribir y escribir. Es la única forma que encuentro de seguir cuando deseo que las horas se diluyan con rapidez.
Pensar también me ayuda; en silencio, en la calma absoluta del anochecer.
Imaginar y sentir; los dos verbos juntos. Imaginar una nueva oportunidad y sentir que está cerca, al alcance de mi mano. Pero no saber aún que existe. O mejor dicho, no estar segura de que esa posibilidad en realidad exista. No todavía. La confusión también se apodera de mi subconciente.
Sí, no hay duda. Contemplar el cielo oscuro me hace bien. Mejora mis ánimos; me ayuda a olvidar la ansiedad que tan correctamente disimulo frente a otros.
"La esperanza es de quien no pierde la fe en sus sueños". Suena lindo, incluso poético. Frase inspiradora para otros cuentos, otros versos. Pero, ¿puede que sea verdad para alguien? Quizás...tal vez. Tiempo muerto.