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sábado, 30 de enero de 2010

De un poeta a su musa...


Pesares que se desdibujan en el camino.
Luces grises que borran el dolor.
Amargo porvenir, incierta agonía.
Soledades que invaden sin suerte al amor.
Infinita ternura que se cuela despacio
en rostros ajenos, caricias, olvidos.
Acosada ternura que renace sigilosa
en cualquier lugar, aunque nadie la espere.
Sombras que espían en paredes destruidas,
en ruinas carcomidas por el moho y años pasados.
Asuntos pendientes que indefinidos se pierden;
se confunden con las nubes de algún cielo plomizo.
Palabras sin sentido que se escapan del infame corazón.
Miles de sonetos desgarrados, sin razón;
incomprensibles para el ciego de alma, de sueños carente.
Tristezas torturadas por la rutina de días y noches.
Ensoñación momentánea de quien no cree en ilusiones.
Poema loco que atraviesa las estaciones, la brisa, el tiempo.
Sólo para llegar a tus manos...
Para alabar con sencilla dulzura
tu belleza inocente.

jueves, 21 de enero de 2010

No te vayas...


"Just don´t leave, don´t leave...
True love waits..." Radiohead.


¿Es verdad?
Quisiera creerlo. Sentir que es posible,
que es cierto.
Aunque todos digan que no.

Quisiera no dejarte ir, alcanzarte...
en medio del otoño, de la incesante lluvia.
Quisiera llamarte, estar cerca tuyo...
en medio de dulces rosales, de la primavera tardía.

Quisiera no pensar más en las ausencias,
en todos los errores, en las lágrimas perdidas.
Sólo seguirte, en donde quiera que estes.
Hallarte simplemente.

Ojalá se pudieran erradicar los pesares en un segundo.
Olvidar así de fácil, dejar atrás los recuerdos tristes.
Perdonar.
Ojalá las cosas pudieran ser así...

Pero no lo son...y a pesar de eso...

Quisiera que mi voz atravesara cada calle,
cada rincón que nos separa.
Y pedírtelo una vez más;
aunque ya no me oigas,aunque sea totalmente inútil.

No te vayas...No te vayas...El amor verdadero espera.

jueves, 14 de enero de 2010

Mirarnos..sonreír...y empezar...


Mientras retumba una canción en mis oídos, miles de pensamientos se arremolinan en mi cabeza. Pienso en los caminos que se entrecruzan en medio de la gran ciudad. En los rostros que se ven y son indiferentes entre sí. En las miradas vacías que no conducen a ninguna parte.
Recorro en silencio las calles, sin rumbo fijo. El frío cala todos mis huesos; el viento no tiene compasión y se cuela en cada recoveco. Pero a vos parece no importarte. Estás solo, apenas visible entre la multitud. Y sin embargo, te distingo.
Creo que son tus ojos; esa tristeza infinita que me ocultan. Si tan sólo pudiera descifrarte…
¿Debería? Después de todo, somos dos desconocidos. Nada nos ata. Nada… esa es la respuesta lógica. Sin embargo, mis pies empiezan a moverse solos. Poco a poco tu pelo desordenado se hace más nítido; tus ojos adquieren un color definido. Con cautela, me siento al lado tuyo.
Despertás de tus cavilaciones. Me miras un tanto desconcertado, pero permaneces callado. Entonces intento conversar sobre el tiempo, sobre cualquier cosa, tratando de eliminar el vacío del instante.
Asentís, lejano. Es inútil. Fue un error hablarte. Me despido con cortesía, estoy a punto de marcharme. Pero antes…
Con torpeza, tomo tu mano. Extrañado, observas lo que acabo de darte.
-Es chocolate. Me hace sentir mejor cuando estoy triste. Ojalá… ojalá te guste.
Y dibujo una sonrisa en mi rostro, con cierta timidez. Entonces, me alejo paso a paso de vos.
-¡Espera!-y son tus ojos grises los que encuentro.-Mañana… hoy no tengo ánimos de hablar…yo…
-¿Mañana?-te interrumpo emocionada, sin querer. Con vergüenza, te pido perdón. Es en ese momento que nos miramos y por primera vez sonreímos juntos.
-Sí…mañana.-me decís más animado, con tu voz grave y profunda.
No hay nada más que aclarar.
Sólo mirarnos…sonreír…y empezar.

viernes, 8 de enero de 2010

La Eternidad de un beso...


Dame tu mano...no la sueltes.
No dejes que el momento se termine.
El cielo está oscuro, la lluvia nubla nuestra vista.
No importa porque estamos juntos.

La gente corre desesperada.
Sonreímos mientras caminamos estas calles
tan conocidas, tan nuestras.
Mientras las gotas,de a poco,nos invaden el alma.

Nos detenemos bajo un farol apenas visible;
oculto entre las sombras del parque.
Y entonces sigo un impulso, un arrebato quizás.
Te abrazo. Conciente de la inconciencia del instante.

En silencio las dudas se disipan.
Te miro. Tus labios se acercan a los míos.
Y pasa en una fracción de segundo.
Aquello tan anhelado en soledad;
en noches de insomnio y días de infinita ausencia.

Nos perdemos en la eternidad de un beso.

domingo, 3 de enero de 2010

Un invierno y tu adiós...



La oscuridad desdibuja las sonrisas del ayer;
y la hojarrasca otoñal se resquebraja bajo mis pies.
Poco importa; busco entre las almas perdidas de esta inmensa ciudad
un indicio, una señal de vos.

Un camino que me lleve hacia tu mirada profunda,
fugaz y soñadora, imborrable.
Una ruta que me conduzca a aquel lugar sereno del pasado compartido.

Intento seguir tu nombre, oculta en lo absurdo del presente.
Trato de olvidar las tristezas e imagino que el viento nos llama.

Y juntos nos perdemos en la estación de los días azules, amados en penumbra.
En un paisaje que no lastima, no hiere.
Donde los colores y las formas significan
algo distinto bajo el cielo nocturno.

Y es en este escenario perfectamente creado
que detengo mis pasos.
El espejismo entonces acaba.
Despierto. La brisa cruelmente me devuelve a la realidad.
Me encuentro juntando fragmentos de nuestro ayer, inmersa en el silencio infinito.

No me queda nada.
Sólo un invierno incierto y tu adiós.