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sábado, 26 de diciembre de 2009

Ya no duele...



Camino despacio, por las calles desiertas. Con la convicción absoluta de que nadie me espera. Y la verdad es que no importa, de hecho ya no me afecta. Hace tiempo que dejé de sentir pena por mí. Hundirse en la histeria, el sufrimiento o la angustia no sirve. Aunque lo entendí después de muchas lágrimas.
Las desilusiones están siempre presentes, intentando derribarme. Sin embargo, trato de sortearlas como puedo. A veces es raro como opera el pensamiento, la mente. Aunque muchas veces no tiene nada que ver con eso. Va más allá. La razón se pierde en oscuros recovecos. Y todo parece gris en ese breve lapso de tiempo. Incierto, sin sentido. Y, como muchos, voy buscando algo diferente. Algo que me recuerde lo que fui, mi esencia antes de que aparecieras.
Todo quedó destruido cuando te fuiste. Y poco a poco, con sumo cuidado, tuve que volver a empezar. Ahora todo retoma su curso. Tal vez no esté completamente conforme con el resultado. A pesar de ser más fuerte, con vos se fueron las sonrisas, la ternura, el sentimiento.
Pero eso es lo de menos. Puedo decir que me siento mejor. Y el viento me acompaña, las hojas se arremolinan en el suelo y las gotas de una lluvia que acabó empiezan a desvanecerse.
El sol, eterno compañero de mis paseos errantes, recorre con sus rayos mi ropa mojada mientras me acaricia la cara en silencio.
Y sólo eso me basta. Ya no duele.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Te amo...



Hoy sólo quiero que sepas una cosa...
y por favor, necesito que me escuches simplemente.
Siempre vivi en soledad, entre cuatro paredes, en un encierro
que me agobiaba, que no me dejaba seguir.

Sin nadie a quien importarle,
sin nadie que me importara realmente.
Camine entre calles y rincones vacíos;
entre multitudes y rostros confundidos.
Me perdí en la inmensidad del mundo.

Y todo era igual cada día, cada noche;
permanecí inmutable ante los sentimientos ajenos.
Pero poco a poco, sin querer, cicatrizaste mi corazón.
Las heridas sanaron poco a poco
y la desconfianza fue desapareciendo.

Sin darme cuenta, me alcanzó con encontrarte
para entender que todo puede ser distinto.
Aunque todavía tengo dudas.
No sé si valdrá la pena; no sé si resultará.

Y a pesar de eso no puedo evitar sonreír.
Porque aún cuando el futuro parezca incierto,
tengo certeza de una sola cosa.
Y sin más miedos te lo digo...

Te amo.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Juntos, en soledad...



Mi mano roza tu piel y el suave contacto basta
para cohibirnos, intimidarnos.

Sonreís; con nervios me miras.
Es entonces que las palabras se borran de mi mente,
que desaparecen las dudas.

Me alcanzan estos segundos al lado tuyo
para estar mejor, para que todo sea distinto.

Es ahora que el vacío dentro mío se desvanece;
ya no me siento tan triste.

Me olvido de mis ganas de llorar por un rato;
prefiero perderme en tus ojos, dejar atrás la oscuridad de días pasados.

Intentar , aún cuando sea prácticamente imposible,
ser indiferentes a los problemas, a los penares de siempre.

Estar así, simplemente.
Ocultos bajo la lluvia, en medio de una primavera robada
que no nos pertenece.

Juntos, en soledad.