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sábado, 6 de febrero de 2016

Todo se revela



Respiro lentamente, como queriendo atrapar el aire dentro mío.
Te siento en la piel, infinito. Me ahogo en besos, inconscientemente.
Tus manos me recorren y se desliza tu presencia en mi mundo.
No hay tristezas ni distancia que arruine el momento.
Sólo un remolino de sentimientos arraigados muy profundo.

Y es en este juego de estelas y almas renuentes que lo sé.
Tu mirada siempre me sonríe.
Un susurro se cuela en mi tiempo acartonado,
consumido por la rutina interminable.

Nada duele; ni siquiera el penar más grande.
Aunque no estés conmigo y conmigo no te tenga.
Te aguardo escondida en paraísos recreados en soledad.
Te espero con una felicidad indómita que no cesa.

¿Por qué?

Mientras escribo, todo se revela.
Y la respuesta suprime a la pregunta.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Decírtelo



Estas palabras te las dedico a vos.  Si, a vos, mi amor platónico; aquel que nunca escuchó mis sinrazones, mis  versos pequeños y repetidos. Sé que para tu querida conciencia no significará de mucho lo que aquí escriba. Que tal vez nunca lo leas, que quizás mi texto sea ignorado por completo. Pero lo necesito para desahogarme y sacarme un peso de encima. Necesito expresarlo todo para poder respirar con más calma.
Te quise desde que supe que unos ojos tan oscuros como los tuyos podían despertar las vergüenzas más inmensas. Temblaba toda de sólo tenerte a mi lado. Apenas salían los sonidos de mi boca.  Cuanto más me gustabas, más imposible se hacia el acercarme a vos.
Te veía tan lejano; tan absolutamente distante. Quería tomar tu mano, cobijarme en tu abrazo, acariciar tu pelo desordenado…en verdad deseaba sentir un beso de tus labios.
Pero eso quedo oculto en mi imaginación. En idealizaciones absurdas.
No me animé a confesarte mis sentimientos. Tuve miedo; terror al rechazo, a perderte. Creo que esa es la principal razón por la que decidí escribir esto. Aunque duela, aunque uno sienta que el mundo se viene abajo, que la tristeza lo domina todo. Aun cuando el resultado sea nefasto. Es mejor decir lo que uno siente, siempre. No hay que quedarse con la duda. Con la eterna pregunta de ¿qué hubiera pasado si…?

No cometan el mismo error por favor; la realidad a veces puede ser distinta a como la imaginamos.

martes, 24 de noviembre de 2015

LLorabas


Te vi que llorabas...
y el dolor se disipaba en tu sombra.
Quisiste contener las lágrimas.
Tarea imposible;
destellos de horas indomables te aguardan.

Sabes perfectamente que la inconstancia te domina.
Querés desaparecer del mundo que no compatibiliza con tus sueños;
que no responde a tus deseos más oscuros.

Alternativas y un dejo de existencia que se resquebraja.
Mareas y soledad de un camino sin rumbo ni final.

Amas un vuelo de mariposa... tan tristemente efímero.
Adoras aquel conjunto de estrellas plásticas.
Ensueños ilustrados de noches inconclusas.

Extrañas.
A aquel amigo, compañero de tu vida;
al secreto de tus miedos más profundos.
Te desmorona su ausencia.

Y una luna mezquina te sonríe en la cara.
Te recuerda todo lo que fuiste.
Todo lo que pudo haber sido.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Letras de un amor


-¿Es ella no?
-Eh?
-La chica que te gusta.
-No entiendo por qué decis eso.
-Se nota. Es tan evidente como el color de tu pelo, como el lunar que cruza tu nariz.
Él se ocultó detrás de un libro de matemática y no dijo nada más; hizo caso omiso a los comentarios de su compañero de clases.
En el recreo la vio escribiendo sin parar, lejos de sus amigas de siempre, con absoluta concentración. Sólo atinó a contemplarla desde la distancia, mientras todos pasaban a su alrededor.
Al finalizar el día preparo sus cosas y se dirigió a su casa pensando en la tarea de literatura, tan complicada para él. Era imposible entender las letras, la poesía y más aún inventarla desde cero.
En su camino un pequeño felino se acercó a él buscando un poco de cariño. Se detuvo unos segundos y le devolvió la tierna muestra de afecto.
-Los gatos son mis animales preferidos.
La voz conocida lo sorprendió un poco.Su mirada, de un verde intenso, parecía sonreír. O se iluminaba.  Tal vez las dos cosas. Ella le siguió hablando del colegio, de los exámenes, de tantas cuestiones triviales que perdió la cuenta. Y el camino de vuelta se hizo más llevadero, misteriosamente confortable.
-Mi casa queda a la vuelta de esta esquina.
-Ah…ok, yo tengo que seguir un par de cuadras más. Suerte con el poema, ojalá se te ocurra algo interesante.
-Gracias, esperemos que sí, aunque lo veo bastante difícil. Nunca fui bueno con las palabras.
Con cierto nerviosismo, se despidió de ella. Muy dentro suyo lamentaba no ser tan extrovertido como sus amigos. Detestaba tanto su timidez...
Se detuvo. Una mano cálida depositó un pequeño papel entre sus dedos.
-Leelo cuando me vaya por favor.
Mientras las mejillas le ardían, ella se alejó lo más rápido que pudo.

No hay palabras suficientes.
Complicados son los sinrazones que invaden mi ser.
Murmullos y seres tan lejanos.
Anhelo encontrarte en cada rincón de esta ciudad.
Esperarte en cada segundo de un tiempo que no cesa.
Y en un silencio que nos aparta te imagino.
Te pienso con el corazón, latido tras latido.
Sueño como sería decirte, sin miedos ni agonías…

Un te quiero al oído. Aquel que te llegue sólo a vos.”

sábado, 24 de octubre de 2015

El hombre de ojos fríos




El hombre de ojos fríos se distanciaba de las realidades ajenas. Vislumbraba con eterna indiferencia un foco de luz silencioso, fugaz. Siempre lejos de todos. Las emociones constituían debilidades; signos de una humanidad que él era incapaz de comprender. Absorto en sus propias reflexiones se hallaba, enfrascado en su soledad circundante, cuando un perfume a rosales, a rocío, a quien sabe que se desperdigo en su aire impoluto. Ella lloraba. Y el desconsuelo se apoderaba de cada lágrima arrojada al viento. Sabía que ya era muy tarde y no había remedio para su agonía. Sentada en el otro extremo del tren, los destellos de un sol tardío se perdían en su pelo oscuro. Los minutos pasaron lentamente. Se ahogaban unos a otros, se confundían. Y él se detuvo en los porqués de esa pena. Por primera vez quiso saber, indagar en el corazón de otra persona.
El tren se detuvo bruscamente. Ella secó sus mejillas, recogió su estuche de violín y se marchó apresurada. Las palabras se quedaron suspendidas en el limbo de su boca. La vio desaparecer entre hojas verdes, sumergida en una primavera rozagante y llena de color.
Y se preguntó sin querer como sería...amar con tanta intensidad como ella lo hacía. Amar con locura, con irrefrenable esperanza. Amar hasta dolerle el alma.

Esa duda lo hizo sonreír. Rápidamente bajó del  tren. Había tiempo de recomenzar. Siempre lo había.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Busco


Busco. Busco intensamente. Y en perdones obsoletos la materia gris se detiene. Revuelvo cosas inútiles, perdidas hace tanto tiempo que ya ni recuerdo. Oscuro, inerte espero. Y en esa soledad envolvente te encuentro. Sirena cristalina, tus ojos me interrumpen y me estimulan a continuar. Ocurre como siempre, como tantas otras veces. Imágenes repetidas de un mismo anhelo. Te llamo y sé que estás ahí. Aunque nunca me respondas. Aun cuando sólo me corresponda contemplarte en silencio. Sigo la corriente de la gente bestial que nos inunda. 
Respiro hondo y el viaje rumbo a tu vida se termina. Pasajera de minutos incontables en mi cabeza confundida. Ojalá en algún momento inoportuno pueda estar cerca tuyo de nuevo. Quiero hallarte en cierto minuto de esta inmensa ciudad de Buenos Aires. Tan hermosa y simultáneamente cruel. Y decirte. Decirte…
Y es entonces que las palabras se encierran dentro de la boca. 
Intensamente busco. Busco tu amor.

lunes, 24 de agosto de 2015

Despedida


Es difícil decirte adiós. Entender que ya nada puede hacerse para verte de nuevo. Quisiera retroceder el tiempo; detenerme en ese instante en el que tus ojitos se perdían en el horizonte, buscando quien sabe que destello de luz. Me gustaría recuperar aquel minuto fugaz en el que te perdías en medio de las sombras nocturnas. Nunca dudes de que te quise con el alma entera. Pero tanto cariño no fue suficiente para retenerte a mi lado. Duele. Y es un dolor que va a tardar mucho en sanar.

Gracias por ser la compañera más querida de mi mundo. Por regalarme pedacitos de cielo en medio de tanta soledad. No voy a olvidarte jamás. Ni en el más absoluto de los silencios.

Tu locura, tu amada locura va a permanecer en mi recuerdo para toda la vida. Mi brisa adorada. Mi sol.

Anatole France: “Hasta que no hayas amado a un animal, una parte de tu alma permanecerá dormida.”